¿Consumimos o estamos consumiéndonos?

Consumimos sin pensar ¿quiénes están pensando por nosotros? ¿quiénes dirigen nuestros deseos y sueños?… ¿qué y cuánto nos está costando el consumismo desenfrenado?¿Qué es el consumo responsable?

discurso de la abuela de years and years

niños versus moda. Yolanda Domínguez

Mi armario insostenible

Monedas sociales

La seducción del consumo

Campaña contra los juguetes bélicos y sexistas

Violencia y sexismo en los videojuegos

Navidad y residuos

Generación de residuos en Canarias

CUENTOS, POEMAS Y FRASES QUE NOS AYUDAN A TOMAR CONCIENCIA

Los monos bubuanos

Había una vez una extraña selva llena de monos bubuanos. Los bubuanos eran unos monos de largos brazos y piernas cortitas, que dedicaban todo el tiempo a adornar sus brazos de coloridas y brillantes pulseras. Cada cierto tiempo les visitaba el macaco Mambo, con su carro lleno de pulseras y cachivaches. En una de sus visitas, apareció con una enormes y brillantísimas pulseras, las más bonitas que había llevado nunca. Y también las más caras, porque nunca antes había pedido tanto por ellas.
Todos los bubuanos, menos Nico, corrieron por todas partes a conseguir plátanos suficientes para pagar su pulsera. Siendo tan caras, tenían que ser las mejores.

Pero Nico, que guardaba plátanos por si alguna vez en el futuro hicieran falta, y que a menudo dudaba de que todas aquellas pulseras sirvieran para algo, pensó que eran demasiado caras. Pero como no quería desaprovechar la visita de Mambo, rebuscó entre sus cachivaches algo interesante, hasta dar con una caja extraña llena de hierros torcidos. “No sirve para nada, Nico”, le dijo el vendedor, “puedes quedártela por un par de plátanos”.

Así, Mambo se fue habiendo vendido sus pulseras, dejando a los bubuanos encantados y sonrientes. Pero al poco tiempo comenzaron a darse cuenta de que aquellas pulseras, tan anchas y alargadas, no dejaban mover bien los brazos, y eran un verdadero problema para hacer lo más importante en la vida de un bubuano: coger plátanos. Trataron de quitárselas, pero no pudieron. Y entonces resultó que todos querían los plátanos de Nico, que eran los únicos en toda la selva que no estaban en los árboles. Así, de la noche a la mañana, Nico se convirtió en el bubuano más rico y respetado de la selva.

Pero no quedó ahí la cosa. Aquella caja de raros hierros torcidos que tan interesante le había parecido a Nico y tan poco le había costado, resultó ser una caja de herramientas, y cuando Nico descubrió sus muchas utilidades, no sólo pudo liberar a los demás bubuanos de aquellas estúpidas pulseras, sino que encontraron muchísimas formas de utilizarlas para conseguir cosas increíbles.

Y así fue como, gracias a la sensatez de Nico, los bubuanos comprendieron que el precio de las cosas nada tiene que ver con su valor real, y que dejarse llevar por las modas y demás mensajes de los vendedores es una forma segura de acabar teniendo problemas.

EL DESFILE DE LA HUMANIDAD

Imagina el desfile de la Humanidad.Imagina un mundo en el que la talla de cada persona es proporcional al dinero que gana. Supongamos que ganamos algo más que la media de un estado rico; esto nos daría una altura de un metro con 73 centímetros.

Hoy es un día especial. Asistimos a un desfile extraordinario: la totalidad de habitantes del planeta va a pasar delante nuestro en una hora. Acaba de empezar.

¿Realmente ha comenzado?… No vemos nada… Perdón, si vemos algo que se mueve… Parece increíble: miles y miles, cientos de millones de seres más pequeños que hormigas avanzan sin que se pueda distinguir qué son. Pasan y pasan durante diez minutos.

Ahora empieza ya a verse gente reconocible… Aunque no son más altos que un cigarrillo. Parecen chinos y de todas las naciones del mundo. Pequeños y con sus ropas de muchos colores. La inmensa mayoría son mujeres y van acompañados de muchos niños y niñas que juegan todos los juegos y hablan todas las lenguas que ha inventado la Humanidad. Siguen y siguen pasando… ya llevamos más de treinta minutos, eso quiere decir que ya ha desfilado la mitad de la población del planeta. Sin embargo, todavía no ha pasado nadie más alto de siete centímetros y medio.

Suponíamos que íbamos a esperar bastante antes de ver gente de nuestra estatura, ¡pero no tanto! Llevamos cuarenta minutos de destile y los más altos nos llegan a las rodillas. Hay soldados y obreros de muchos países, trabajadores de piel oscura con sus herramientas de trabajo… pero enanos todavía.

Ya sólo quedan diez minutos y empezamos a sospechar que el desfile no acabará a tiempo. Al menos ahora las caras son más familiares, aquí vienen los españoles: primero pensionistas y parados, luego estudiantes y empleados a tiempo parcial con muchos amas de casa… aunque los que más sólo llegan a medir un metro.

Quedan sólo cinco minutos y empezamos a ver gente de nuestra talla: funcionarios y comerciantes sobre todo, y todos norteamericanos o europeos. Ahora vienen gerentes y directores de empresas; éstos ya pasan de nuestra estatura.

Y ahora ¿qué pasa? De pronto parece como si la gente creciese de golpe, ¡cada vez son más altos! Empresarios y terratenientes de muchos países, todos bien vestidos y de un tamaño… de cuatro metros, de seis, ¡de nueve!. Es el turno de la gente famosa: algunos actores, deportistas y cantantes mezclados con tipos sospechosos, todos altos como torres de treinta y cuarenta metros.

Acabamos de entrar en el último minuto del destile, el minuto cincuenta y nueve. Hacen falta prismáticos para ver bien la cara de estos jeques. También hay directores de multinacionales. Son realmente sorprendentes. Superan fácilmente los novecientos metros. ¡allá arriba debe estar nevando!

Los últimos segundos. Paseos de los multimillonarios. Son muy pocos, pero alcanzan alturas de kilómetros y kilómetros. ¿Quién iba a imaginarlo?

Ya se acaba el tiempo… pero ¿qué pasa? Se oscurece el horizonte. ¡Atención!, Nos cubre una gigantesca nube negra que se nos viene encima… se trata de… ¡Cuidado, el pie de Bill Gates!

CONTRA LOS PREJUICIOS

SI TU DIOS ES JUDÍO,

TU COCHE ES JAPONÉS,

TU PIZZA ES ITALIANA,

TU GAS ES ARGELINO,

TU CAFÉ ES BRASILEÑO,

TUS VACACIONES SON CARIBEÑAS,

TUS CIFRAS SON ÁRABES,

TUS LETRAS SON LATINAS …

¿CÓMO TE ATREVES A DECIR

QUE TU VECINO ES EXTRANJERO?

Piedra de sol, de Octavio Paz

«La vida no es de nadie, todos somos
la vida-pan de Sol para los otros,
los otros todos que nosotros somos,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser de otro…».

 

Si nos hiciéramos unos.
Unos con otros.
Unos junto a otros.
Por encima del fuego y de la nieve,
aun más allá del oro y de la espada.
Si hiciéramos un bloque sin fisura
con los dos mil millones
de rojos corazones que nos laten.
Si hincáramos los pies en nuestra tierra
y abriéramos los ojos, serenando la frente,
y empujáramos recio, con el puño y la espalda,
y empujáramos recio, solamente hacia arriba,
qué hermosa arquitectura se alzaría del lodo.

ANGELA Aymerich Figuera

“El que compra lo que no necesita se roba a sí mismo”. (Proverbio sueco)

“Nos hallamos en una situación en la que, de modo constante, se nos incentiva y predispone a actuar de manera egocéntrica y materialista.”
Zygmunt Bauman
“Además de tratarse de una economía del exceso y los desechos, el consumismo es también, y justamente por esa razón, una economía del engaño. Apuesta a la irracionalidad de los consumidores, y no a sus decisiones bien informadas tomadas en frío; apuesta a despertar la emoción consumista, y no a cultivar la razón.”
Zygmunt Bauman
“Buscamos la felicidad en los bienes externos, en las riquezas, y el consumismo es la forma actual del bien máximo. Pero la figura del consumidor satisfecho es ilusoria: el consumidor nunca está satisfecho, es insaciable y, por tanto, no feliz. Podemos buscar la felicidad en el triunfo, en la fama, en los honores
José Luis Aranguren

“Vivimos en este planeta como si tuviésemos otro al que ir”. (Terri Swearingen)

“No hay bien alguno que no nos deleite si no lo compartimos.” / Séneca

“Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza.” / Marco Aurelio

“Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro.” / William Shakespeare

He comprendido que mi bienestar sólo es posible cuando reconozco mi unidad con todas las personas del mundo, sin excepción.” / León Tolstói

“Este es el deber de nuestra generación al entrar en el siglo XXI: la solidaridad con los débiles, los perseguidos, los abandonados, los enfermos y los desesperados. Esto expresado por el deseo de dar un sentido noble y humanizador a una comunidad en la que todos los miembros se definan a sí mismos, no por su propia identidad, sino por la de los demás.” / Elie Wiesel

“La prueba de nuestro progreso no es si nos unimos a la abundancia de quienes tienen más. Es si damos lo suficiente a aquellos que tienen poco.” / Franklin D. Roosevelt

“La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba: la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo.” / Eduardo Galeano

 

 

Recursos web

Guía del consumo responsable de SETEM

Guía del consumo responsable OXFAM

Protozoos insumisos. Ciudadanía y consumo responsable

Consume hasta morir; contrapublicidad

Carro de combate: consumir es un acto político

Cuentos y materiales. ONG solidaridad Don Bosco

 

 

 

 

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